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¡ Es chiquito ! ... no entiende

Es chiquito!..no entiende…

Esta frase solía y suele escucharse, desde algunos adultos refiriéndose algún bebé de la familia. Aludiendo inconscientemente, quizás, a la idea de que el entendimiento empezará a partir de determinada edad.
Hace algún tiempo ya, se escucha hablar también de” Estimulación temprana”, por ejemplo.
Dice la Lic. Eva Giberti “Los estímulos que actúan en el mundo psíquico de los bebés se diversifican respecto de los estímulos cotidianos y ejercen su influencia en la inteligencia temprana…”
Aquí confluye de alguna manera aquello de “La o Las inteligencias” a que hacíamos referencia en otros artículos.
Continúa la Lic. Eva Giberti “Gatear y sonreírse, escuchar con atención las palabras de los adultos, y añorar la teta de la que se despidió para crecer, ocupan el nuevo espacio del bebé que, mientras avanza sobre sus piernas, apoyándose sobre sus manitas, también ensaya la aventura de aprender a pensar.”
Durante el gateo, por ejemplo se ensayan otras actividades del orden del lenguaje y de las representaciones cuando los adultos se alegran por lo que puede hacer el bebé, y lo dicen, lo expresan.
En casos donde ha nacido un hermanito por ejemplo, y en la búsqueda de algún equilibrio
en la manifestación de los afectos así como en la distribución del tiempo para cada hijo, esta frase aparece” Es chiquito…no entiende…
También aparece y puede ser el momento de jugar con distintos entretenimientos. Algunos pueden parecer hasta “aburridos” para los adultos:
- hacer rodar un juguete, para que el niño no acceda a él fácilmente e intente alcanzarlo mientras gatea.
- aquel juego del toma y da, esto es darle un juguete irrompible para que pueda recibirlo y volverlo a dar…en fin, y así otras modalidades.
Dice la Lic. Eva Giberti:” Ese juego o ese encuentro con otra persona forma parte del desarrollo de su vida psíquica: está aprendiendo a reconocer nuevos espacios, nuevas posiciones de su cuerpo, nuevas formas de los otros seres humanos que lo acompañan…”
La posibilidad de gatear, por ejemplo, le permite al bebé localizar otros ”paisajes familiares”. Esto suele coincidir con el destete,(aunque no siempre es así), entendiendo por destete también la despedida del biberón.
¡Cuántos cambios en su vida!, algunos se pueden pensar como pérdidas: aquello que antes estaba, aunque proteste no lo tendrá más.
Pero esas pérdidas se pueden complementar con avances novedosos para el bebé.
Interesante quizás, para pensarlo como una ecuación inconsciente en el resto de la vida. Ante algunas pérdidas ¿qué las complementará?...
¿Por qué no hablar con los bebés? Ellos nos escuchan. Se puede decir que reconocen el entusiasmo de los adultos, al enseñarles determinados objetos, cuando empiezan a balbucear y escuchan atentamente las preguntas que comienzan a dirigírseles.
La alegría ante un gesto nuevo, que puede ser visto como “un logro” para su entorno.
A veces se constituye algo así como “un baño de palabras” al decir de la Lic. Eva Giberti, en lugar de líquido un envoltorio de palabras, que de alguna manera informa al bebé del interés que produce entre quienes lo rodean.
A veces se producen juegos por los que el bebé se ríe a carcajadas.
Cuando un chico crece y logra enfurecer a su mamá, por ejemplo, una de las sanciones que con mayor frecuencia surten efecto es interrumpir el diálogo con él, no hablarle…
Al no contestar a su requisitoria, el mecanismo funciona como si no lo escuchara, como si le negara presencia y por ende existencia. No hay un tránsito de mensajes ni de voces.
Esto suele desconcertar al chico y transmite el enojo de su mamá o de su papá, o del adulto en cuestión, mostrando el valor de la palabra y de la voz, cuando éstas se interrumpen transitoriamente.
Resulta válido aclarar, que no es un mecanismo apto como para utilizarlo ante cualquier desliz de la conducta infantil.
La comunicación se está produciendo de distintas maneras, tanto es así que algunos estudios se han dedicado a lo que se llama “estimulación prenatal”, y de ellos se desprende que la misma favorece la comunicación temprana entre la madre y el hijo. Con este método que recién hacia fines del siglo XX se empezó a ensayar como investigación, los bebés no nacidos podrían llegar a distinguir entre diferentes sonidos y sus beneficios podrían evaluarse hasta los tres años…Pero ¿será necesaria tanta premura?
Es una pregunta que queda abierta, mientras tanto el método se sigue ensayando con perspectivas de investigación.


Lic. María Ofelia Narváez

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