Arminda Aberastury

Psico_ArmindaSu biografía está ligada a la historia del psicoanálisis de niños en la Argentina y en Latinoamérica. Comenzó de manera autodidacta y más tarde presentó diferencias tanto con Freud como con Anna Freud y Melanie Klein. Pionera del movimiento psicoanalítico argentino.

Arminda Aberastury nació en Buenos Aires, en el seno de una familia de comerciantes por el lado paterno, e intelectuales por el lado materno. Su tío, Maximiliano Aberastury, era un médico famoso, y su hermano Federico estudió psiquiatría teniendo como compañero a Enrique Pichón Rivière. Federico padecía una psicosis y varias veces sufrió accesos delirantes. Melancólica desde su juventud, Arminda era una mujer de gran belleza. Se recibió de maestra y de profesora en Ciencias de la Educación egresada de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires donde más tarde fue docente en la Cátedra de Psicología de la Niñez y de la Adolescencia

A través de su hermano Federico conoció a Pichón-Rivière, con quien se casó en 1937 y se divorcio en 1965. Lo mismo que él, quería ofrecerle al psicoanálisis una nueva tierra prometida, para salvarlo del fascismo que se había desencadenado en Europa. Se integró entonces al grupo formado en Buenos Aires por Arnaldo Rascovsky, Ángel Garma, Marie Langer y Celes Cárcamo. Cinco años más tarde recibió su formación didáctica con Garma, y se convirtió en una de las principales figuras de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

Influenciada por el trabajo sobre psicoanálisis infantil de Anna Freud, fue pionera en los métodos de Sophie Morgenstern y en traducir al castellano y luego en mantener correspondencia con la célebre Melanie Klein. Aberastury llegó a ser vista como una “embajadora” de Klein en América Latina. Entre 1948 y 1952 dirigió, en el marco del Instituto de Psicoanálisis de la APA, un seminario sobre este tema. Formó a una generación de analistas de niños. En el Congreso de la Internacional Psychoanalytical Association (IPA) de 1957, en París, presentó una notable comunicación sobre la sucesión de los “estadios” durante los primeros años de vida, definiendo una “fase genital primitiva” anterior a la fase anal en el desarrollo libidinal.

A la edad de 62 años, afectada por una enfermedad de la piel que la desfiguraba, Arminda Aberastury decidió darse muerte. Su suicidio, como algunos otros en la historia del psicoanálisis, suscitó relatos contradictorios, y fue considerado una “muerte trágica” por la historiografía oficial.