Cuando consultar

La consulta ó tratamiento psicológico ha tomado un perfil distinto en el imaginario social de un tiempo a esta parte, ya no solo “va al psicólogo el que esta loco” sino que concurre aquel que tiene algún padecimiento psíquico, que le restringe la vida y/o la libertad. Es decir alguien que sufre por algo. Algún padecimiento que impide al sujeto desempeñarse en la cotidianeidad de su vida, tal como lo hacía habitualmente.

Alguien decide realizar una consulta, cuando los distintos mecanismos de defensa empleados hasta entonces para hacer frente al sufrimiento que lo aqueja, ya no resultan eficaces, pues no hacen desaparecer el malestar, ó ya ni siquiera lo disminuyen.

También se consulta a causa de una situación traumática que desborda al sujeto, como ser: la muerte de un ser querido, un accidente, una separación, una situación de violencia, etc.

No se trata de padecer un malestar, sino ocuparse de él.
Darle un lugar diferente al de la mera queja ó al de la resignación, es decir, reflexionar respecto de sus causas y consecuencias; beneficios y costos. Dicho de otro modo, como se posiciona el sujeto, como responde ante él.
Esta es  una manera  de empezar a hacer algo distinto con el malestar.

Un tratamiento encuentra la lógica que sustenta el sufrimiento y la relación del sujeto con él; solo así es posible realizar un cambio radical. Cambio que conduzca al sujeto a una relación diferente con lo que le toca enfrentar.

Este cambio, no es sin una innovación del sujeto, es decir, en el proceso de la cura, una vez establecidas las coordenadas del sufrimiento, el sujeto deberá crear un modo diferente de abordar la vida y sus avatares.