
El contexto de las intervenciones: Entrevista de admisión
La necesidad de realizar una entrevista de admisión radica por un lado en responder a la demanda de tratamiento de cada consultante y al mismo tiempo regula la derivación interna en una institución de los pacientes a los diferentes equipos que la integran (estos pueden ser Niños , Adolescentes, Adultos, Tercera edad, Pareja y familia, Violencia y/o Adicciones) evaluando el nivel de urgencia del consultante, por un lado, o la derivación externa a otra institución -en caso de que el tratamiento a ofrecer no se adecue a la situación del paciente-. Esto no significa que haya contraindicaciones a priori al encuentro con el psicólogo, más bien, la contraindicación se decide caso por caso.
Si bien el dispositivo de admisión de un servicio de Psicopatología de un Hospital o Centro de Salud regula las derivaciones, la función del psicólogo admisor no se restringe sólo a la decisión de admitir o no a un paciente, o hacerlo al equipo al cual lo deriva. La admisión en sì misma es un espacio en el cual desde ese primer momento se oferta una escucha. Y la decisión que toma el admisor tiene que ver con esa escucha en particular. La derivación, por ejemplo, al equipo de adicciones no depende puntualmente del consumo de drogas, sino que tendrá que ver con lo que el paciente pueda decir acerca de lo enunciado.
Es importante también destacar los modos de intervención en las mismas. Teniendo en cuenta que la mayoría de los Hospitales y/o Centros de Salud cuentan con un equipo de admisión, el psicólogo admisor no será, en la mayoría de los casos, quien conducirá el tratamiento, por lo tanto es importante ubicar su modo de intervenir, así como también ciertos límites en su decir, considerando con cierta prudencia hasta dónde interrogar el discurso del paciente, teniendo en cuenta que la entrevista de admisión constará de uno o dos encuentros, y el tratamiento propiamente dicho estará a cargo de otro profesional psicólogo.
El trabajo del analista en función de admisor no lo priva de escuchar, no deja de buscar al sujeto entre sus dichos, aunque sí se abstiene de ponerlos a trabajar. Tal “rastreo” intenta recortar el pedido. Es importante escuchar la posición ante aquello que refiere el consultante, su modalidad de pedido, de demanda, y las posibles causas que le atribuye a su padecer. También es importante rastrear lo que ha desencadenado el pedido de tratamiento, los antecedentes del estado actual, las expectativas que posee en cuanto al tratamiento, el lugar que le da al mismo y lo que considera que el tratamiento le pueda ofrecer, etc. El modo en el que el paciente hace la demanda, ya escuchamos algo de la singularidad propia de cada sujeto. Por eso decimos, que el psicólogo admisor deberá hacer de cada entrevista de admisión una admisión singular.
Muchas veces se escuchan en las entrevistas de admisión dichos acerca de cierto malestar, -“no me falta nada, tengo familia, papá, mamá, tengo trabajo, salud, pero yo siento que algo me falta”-. Este algo que no funciona va mas allá de tener familia, salud y trabajo, podría referirse a algo que tiene que ver con cierto malestar que aparece y comienza a hacer ruido. Esta/s primera/s entrevista/s tienen que ver entonces con un intento de otorgarle un lugar al paciente, un espacio en donde pueda alojarse respecto de lo que le pasa. Estas intervenciones intentan hacer lugar a la singularidad de cada consultante, en otras palabras subjetivar algo del orden de ese malestar.
Estas primeras consultas por lo general conllevan por parte del consultante un pedido de ayuda, un llamado al otro y un reconocimiento de no poder: eso con lo que antes el sujeto podía, ya no puede. Algo pasa o ha pasado por lo que aquello con lo que “siempre pudo” no pueda arreglárselas más. Podemos pensar entonces que un analista en el dispositivo de admisión intentara ubicar las coordenadas de ese desencadenamiento ya que las mismas nos podrán indicar qué tipo de quiebre hubo de manera tal que lo que venía soportando ese sujeto o pudiendo se le torne insoportable.
El psicólogo admisor puede escuchar que “algo no funciona” desde otra posición respecto del discurso amo, de ciertos ideales de la cultura.
Lic. Soledad Díaz Benito
